Cuando se manipulan alimentos, una de las claves, además de la higiene, es el control de las temperaturas, tanto frías como calientes.

Es de suma importancia mantenerlos y conservarlos en las condiciones de frío adecuadas, así como establecer las mejores temperaturas de cocción y controlarlas, todo esto resulta fundamental para reducir el riesgo de proliferación de bacterias patógenas.

Una de las condiciones en seguridad alimentaria y temperatura es:

“Mantener fríos los alimentos fríos y calientes, los calientes”.

Y es que la temperatura actúa como barrera para impedir la multiplicación microbiana y la producción de toxinas, que pueden generar la descomposición de los alimentos.

El control de la temperatura de los alimentos, por tanto, es muy importante para garantizar que estos sean seguros. Debe garantizarse que se cocinan o enfrían de manera adecuada para minimizar el riesgo alimentario.


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